28 de octubre de 2015
HARMONIUM - Si On Avait Besoin D'Une Cinquième Saison (1975)
HARMONIUM
Album:Si On Avait Besoin D'Une Cinquième Saison (1975)
Genero: Prog Folk
Pais: Canada
1. Vert (5:34) / 2. Dixie (3:26) / 3. Depuis L'Automne (10:25) / 4. En Pleine Face (4:51) / 5. Histoires Sans Paroles (17:12)
Seguramente has oído alguna vez hablar del Harmonio, un instrumento musical semejante al órgano. Pero es probable que nunca hayas oído sobre Harmonium, una banda de prog folk canadiense de los años 70 muy influyente en su país de origen. Su segundo disco Si On Avait Besoin D'Une Cinquième Saison en inglés significa "If We Needed A Fifth Season" y en español "Si Necesitáramos Una Quinta Estación", o más bien "Si Hubiésemos Necesitado Una Quinta Estación En El Año". Sea como sea su traducción, es una de las obras más espectaculares que el rock progresivo conoció jamás.
Sin ser un experto en este género, incluso si no eres rockero ni nada, puedes perfectamente amar este disco. Pues es una obra sumamente melódica, acústica, delicada, pulida y sobre todo, escuchable y entretenida.
El título del disco hace alusión a un concepto un tanto extraño. El año tiene cuatro estaciones (Vert, Dixie, Depuis L'Automne y En Pleine Face) más la quinta estación que los de Harmonium le agregan (Histoires Sans Paroles, en español, 'Cuentos/Historias Sin Palabras'). Las canciones más alegres son las que representan a la primavera y al verano (las dos primeras), las dos siguientes aluden al otoño y al invierno y la última es la quinta estación.
Una de las características de “Si On Avait...” es su fragilidad, parece hecho de porcelana o diamante (en otras palabras, es una joya). También es sumamente tranquilo. No hay solos de guitarra eléctrica, no hay solos de batería (bueno, casi no hay baterías).
A lo largo de los 41 minutos de duración del CD, se encargan de rodearnos de aires sumamente limpios y con muchas emociones de por medio, donde las guitarras acústicas, los pianos, clarinetes, flautas, sintetizadores, el bajo, las extraordinarias y delicadísimas performances vocales y todo lo demás se unen para crear melodías grandiosas y pasajes instrumentales que nadie debe perderse.
El principal problema que le encuentro es que de cuando en cuando, y sobre todo en las canciones más largas, los músicos pierden un poco el norte y por ende, aparecen pedazos muy atmosféricos, olvidables e inatrapantes.
La gran mayoría de los que han escuchado Si On Avait Besoin D'Ine Cinquième Saison opinan que es una obra maestra, y yo, por supuesto, digo lo mismo. Cuando lo oi por primera vez, no pude parar de escucharlo hasta que por iniciativa pensé que me haría daño.
17 de agosto de 2015
Un email que dice "Te odio"
Hace
un año y cinco meses, la novia que tenía en esos tiempos y yo rompimos porque
me fue infiel con quien en ese entonces era un amigo en común. Pasadas tres
semanas de depresión, de llanto y de aislamiento voluntario; decidí realizar,
simple y llanamente por venganza, una cruzada que poco a poco le afectaría en
su vida. Algo pasivo y sin muchos esfuerzos, pero que con paciencia se
lograría.
Decidí
que una vez al día durante todos los días del resto de mi vida le enviaría un
email con la frase "Te odio". Sin ofensas, sin aspavientos, sin
palabras de más. Solo la frase "Te odio".
Pensé
que, tarde o temprano, esto le afectaría, si de verdad fuera demasiado
constante y jamás claudicara o me aburriera. Así que en ocasiones diferentes,
envié la frase a diferentes horas del día, con diferentes tipos de fuente, de
hipertextos y hasta con diferentes cuentas de correo, para que creyera que era
de mi propia mano y no la obra de un programa.
La
verdad no fue un inicio prometedor, mas bien patético. Me ignoró durante varios
días, quizá una semana. Me los contestaba diciéndome que era inmaduro,
infantil, que lo superara, que así-es-la-vida, etcétera. Después pasó a
ignorarme.
Pasaron
dos meses desde su respuesta, pensé que no recibía mis emails o que tenía
configurada la cuenta para que llegaran directo al correo no deseado, incluso
cuando creé seis cuentas de correo diferentes para enviarle con cada una de
ellas al menos un correo que dijera "Te odio"; pero al día siguiente
me envió una respuesta de 25 párrafos tratando, pobremente, de justificarse, y
mayormente echándome la culpa por haberla "orillado" a que me fuera
infiel, alegando la "frágil" (exigua mas bien) condición femenina, de
como el hombre tiene que atender cada capricho por mas estúpido que sea y demás
clichés que no sirven para justificar una infidelidad. Yo simplemente contesté
"Te odio".
Después
de esto la dinámica cambió, ella empezó a mandarme emails "Te odio" y
yo se los contestaba de la misma forma. Fueron diez días así; pero ella,
incapaz de ser constante en una relación, mucho menos lo sería para dedicarse
de lleno a la demandante empresa de escribir un email que dijera "Te
odio" diariamente, se rindió.
La
situación escaló, amigos de ella empezaron a agredirme, unos por mail, otros
llamaron al celular, los más ofensivos me troleaban en Twitter o Facebook, hubo
uno que incluso se presentó en persona a pedirme que la dejara en paz, que cuál
era mi problema. Yo respondí a todos que qué les importaba.
Pasados
los tres meses amenazó con llamar a la policía. Ni me inmuté. Amenazar a
alguien con la policía mexicana es como amenazar a un niño con un algodón de
azúcar. Así que continué. Nada pasó.
Seis
meses después, la tipa hizo lo que debió haber hecho desde el principio:
cambiar de mail.
Salí
con una amiga de ella, me la ligué y me soltó su nuevo email. Así, con solo una
semana de descanso, los emails "Te odio" pudieron seguir siendo
enviados de manera diaria. Lo cambió de nuevo y obtuvo el mismo resultado. No hay
amistad entre mujeres.
Un
mes más tarde me contactó, incluso iba a la casa y se presentaba en mi trabajo,
con la intención de hablar, de "reconciliar", me pidió disculpas, me
lloró y me dijo que "entendía el daño que me causó". Yo contesté, en
su cara, como robot: "Te odio".
Siguió
ignorándome, cada cambio de email suyo, me era comunicado inmediatamente y los
emails "Te odio" jamás dejaron de llegar.
Hasta
que pasaron cuatro meses sin saber nada de ella. Al investigar supe por
antiguos amigos que estaba rara, que se aislaba, que era incapaz de salir con
otras personas a pesar de ser guapa y que le presentaban nuevos hombres a cada
rato. Finalmente, supe que mis emails la hacían llorar a diario.
Yo
seguí en lo mío. "Te odio". Día. Tras. Día.
Anoche
supe que intentó suicidarse tomándose unas pastillas que consiguió de tanto ir
al psiquiatra.
Hoy
ella está en el hospital, amarrada a la cama en vigilancia suicida. Es el
primer día que no le mando un email que dice "Te odio".
En
lugar de eso le enviaré un ramo de rosas rojas, las más grandes, sanas y
hermosas.
Con
una tarjeta que diga "Te odio".
27 de diciembre de 2013
13 discos de 2013
Este año escuché 100 discos que
salieron del 2013. Es imposible tener tiempo para escuchar todo y a todos, pero
de los cien que organicé en una carpeta hice una lista de los trece mejores
para mí. En este entrada están desde el 13 hasta el 5 y en entradas separadas hacia abajo están del 4 al 1.
13.- "Vikorg" - Señor Loop
12.- "Black Mamba" - Voltar
Banda salvadoreña de post rock
que con este disco nos anuncia que en un futuro llegará a la par de los grandes
del género. Las texturas y las ambientaciones son para perderse en el ambiente,
pero sin perder esa chispa, esa sensación de que hay algo mas por construir,
propio de las cosas hechas en Latinoamérica.
11.- "A Feast of Consequences" - Fish
El hecho de que este disco esté
aquí es debido a dos cosas: la primera, a que a Derek William Dick “Fish” le
tengo un gran afecto por hacer que me gustara Marillion cuando yo era pequeño y
la segunda y mas importante es porque adoro las historias de supervivencia.
La carrera de Fish en solitario
desde su partida de Marillion ha estado llena de altibajos, es impredecible,
pero no de la forma en que se usa ese adjetivo como elogio, sino la forma de
alguien que anda dando tumbos. Ahora, seis años después desde su último disco
(el regular “13th Star”), aunado a un
susto debido a un absceso de grasa en el cuello que lo mantuvo en los
hospitales durante mas de un año bajo la sospecha de cáncer y para rematar su
intenso matrimonio que terminó en meses, Fish sale de sus ceniza y nos señala
su festín de consecuencias, producto de sus propias decisiones. Nos dice que
sigue vivo.
10.- "No Beggining No End" - José James
Es impresionante la voz del
originario de Brooklyn. Cadenciosa y flexible, conocido por su adaptabilidad en
el jazz, este disco lo acerca mas a sonidos que él mismo ha señalado como sus influencias.
A lo largo del trabajo, uno puede cerrar los ojos e imaginarse que Marvin Gaye
está cantando en ocasiones, o que hay pinceladitas de Herbie Hancock y de
Thelonious Monk. Vino y relajación son necesarios para el disfrute de este
disco.
9.- "Le Sacre Du Travail" - The Tangent
Disco conceptual del grupo que
conforma a grandes talentos liderados por Andy Tillison, que conglomera al ex
Porcupine Tree Gavin Harrison, a Guy Manning (de probado talento en solitario)
y a Theo Travis (el maestro del sax y la flauta). La historia trata sobre el
transcurrir de un día en la vida de un individuo común y corriente en la
sociedad urbana contemporánea, gestando este concepto al modo de parodia o de
alusiones macabras con “La Consagración de la Primavera” de Ígor Stravinsky.
Trabajo muy cerebral y brillante que te indignará y hasta te hará reír en
ocasiones.
8.- "The Theory of Everything" - Ayreon
El multiaclamado
multinstrumentalista holandés Arjen Anthony Lucassen volvió por sus fueros al
sacar un disco para su proyecto Ayreon después de cinco años de no hacerlo, y
debo confesar que al momento que leía los avances, pensé que estaría ante el
mejor disco del año, quizá uno que marcara época: cuenta con la participación
de las leyendas vivientes Rick Wakeman (el de las capa sagrada de Yes), Keith
Emerson (el Emerson de Lake y Palmer), Steve Hackett (la guitarra de Genesis);
aunado a dos que en unos diez años serán igual que ellos Jordan Rudess y John
Wetton. Pero… algo pasó. Esta rock opera es un trabajo sobresaliente debido a
la calidad de las personas involucradas, sin embargo, no fue lo que yo
esperaba: las letras de las canciones, alejadas de la ciencia ficción y mas
cercanas a un mundo mas realista) no abundan sobre el tema, solo cantan algunos
versos que se repiten de forma sosa en un afán de rellenar tiempo para avanzar
la historia, que dicho sea de paso, no es tan hermosa como la de “The Human Equation” de hace nueve años.
El título, que prometía lo que más me apasiona en la música: letras cargadas de
filosofía, falló miserablemente. Y me quedé con la sensación de que pudo
hacerse más.
El álbum es sobresaliente si se
quita ese detalle que menciono. Musicalmente raya en la perfección, maestros
todos en su arte, vale muchísimo la pena. Hay atisbos de gaitas escocesas,
violines y cellos. Las guitarras hicieron que me orillara en el tráfico de una
hora pico por casi impulsarme a acelerar a límites prohibidos. Y la voz
invitada de Cristina Sarabia casi me hace llorar.
Disco de contrastes que sin
embargo me dejó buen sabor de boca. Las altas expectativas pueden explotarte en
la cara.
7.- "The Mountain" - Haken
Tercer disco de la banda inglesa
con tecladista mexicano, después de hacer que tengamos la quijada al suelo con
sus anteriores dos trabajos, Haken lo vuelve a hacer y nos entrega un trabajo
que puedo asegurar reinventa el género del rock progresivo, a veces dudando
entre estructuras anquilosadas en los clásicos y en la modificación de
estructuras socavadas por la repetición, dando la pauta a las bandas venideras.
La poderosa y sentimental voz de
Ross Jennings es el arma principal de estos muchachos, que siguen sorprendiendo
a los exigentes de la música como yo, además tienen otros ganchos a la quijada
en su arsenal: los riffs acrobáticos en la guitarra sin ser exagerados, la
batería apropiada y sin desbordarse, el bajo que parece juguetear de principio
a fin, y los teclados, sintetizadores y atmosferas de mi compatriota que hacen
sentir que estás en la cima de una montaña.
Si quieres algo fresco en lo que
gustas escuchar, nada mejor que Haken
6.- "The Twenty Seven Club" - Magenta
Magenta es una de mis bandas
favoritas. Asumen sus influencias y le inyectan su esencia a sonidos familiares
que todos tenemos como Pink Floyd, Yes y Genesis, no niegan la cruz de su
parroquia, y lo aderezan con la voz de Christina Booth, que es un deleite para
ojos y oídos. Al momento de escribir esto, Christina se encuentra luchando
contra el cáncer de mama. Y este disco salió un mes antes de que se lo
detectaran. Su voz suena magnífica, sin desafinarse, sin salirse de la nota y y
yo espero que no sea la última vez que la escuche.
El material es un disco
conceptual sobre esos músicos famosos que murieron en el cénit de su carrera al
cumplir los 27: Jim Morrison, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Brian Jones, Kurt
Cobain y Robert Johnson, al ponerles nombres a las canciones alusivas a ellos
como “The Lizard King”, The Devil At The Crossroads” y “Ladyland Blues”, por
nombrar ejemplos. Es un disco muy denso, es el mas cercano al rock progresivo
de todos y por ende, difícil de digerir, tanto que necesita de un par de escuchas
de principio a fin para agarrarle cariño y las referencias a los muertos, pero
una vez hecho eso, se volverá muy querido para tus oídos.
5.- "All Is One" - Orphaned Land
La banda de metal israelí
Orphaned Land es la única cosa en el mundo que une a palestinos e israelíes en
un gusto común. Peticiones tanto en línea como en la realidad de que los
incluyan en los nominados para el Nóbel de la Paz llevan realizándose desde
hace mas de diez años.
La banda tiene una trayectoria de mas de 20 años,
comprometidos con los conflictos de su región geográfica.
Este disco tiene lo usual del trabajo de un
grupo único en el mundo: guitarras distorsionadas perfectamente ejecutadas,
instrumentos del medio Oriente que se asoman, coros yemeníes y letras de
reconciliación como en “All Is One” (“Evil falls on each of us, there's nothing
new / Who cares if you're a Muslim or a Jew / The awakened ones are nothing but
a few / And the one to make the difference now is you”) y en “Brother” (“Brother hear my plea tonight / I grew tired from these endless years
of (Our) fight / From a tiny corner stone we may build our realm of light/
Please hear me, brother...”)
Mención aparte merecen “Through Fire and Water” y “Shama’im” cantadas en hebreo, árabe y yiddish.
4. "Cantos Para Una Diáspora" de Dora Juárez Kiczkovsky
Una diáspora es definida como la
dispersión por el mundo de un pueblo que ha tenido que abandonar su lugar de
procedencia originaria, que ya sea por exilio, guerras o hambre; la RAE incluso
define que el término es usado especialmente para definir al pueblo judío, que
siempre es pintado como el náufrago por excelencia en la historia. Esta
diáspora se extendió por todo el orbe, creándose vertientes socio-culturales como
los yiddish en Alemania, los sefardí en España y los ladinos en Latinoamérica;
cada uno con sus propios ritos, que derivaron por ende en la creación de música
para expresarse.
Por más que la ubicación
geográfica y las denominaciones de los diferentes pueblos judíos eran
distintos, todos coincidieron en que fueron yéndose de su tierra, y por ende,
la música hecha por todas las diásporas cantan sobre la añoranza de su lugar de
origen y su dolor por no volver, siendo
confundida la mayoría de ellas como canciones de amor para quienes no podemos
entender dicha cultura.
La primera vez que vi a Dora
cantar fue en un video de Youtube con el trío Muna Zul, quienes me maravillaron
con su armonía vocal, su experimentación, su libre albedrío y por la capacidad
de hacer hermosos los momentos. A mediados de este año supe que la guapa Dora
sacó un disco en la compañía Tzadik Records, casa del mismísimo John Zorn, por
lo que me puse a investigar sobre ella: nació en Israel, hija de padres argentinos,
de descendencia polaca por parte de sus abuelos, está viviendo en la Ciudad de
México, especializada en canto en la Escuela Superior de Música y en el Centro
de Capacitación Cinematográfica, además de cantante, es realizadora de cortometrajes
y largometrajes que se han presentado en diferentes festivales internacionales.
El disco contiene once temas con
sobredosis de melancolía, revisadas para estos tiempos turbulentos
(“contemporáneos” dice el eufemismo); y es difícil de explicarlo en palabras,
pero se ve que la pasión que Dora le
imprime en estos menesteres que involucran a sus antepasados.
Entre las canciones que más me
gustaron, fue desde la inicial “A La Una
Yo Nací”, el clásico tema ladino, que desde sus primeros momentos
escuchamos el lamento de la voz de Dora y podemos sentir la tierra del desierto
en nuestras mejillas, la guitarra perfecta y la percusión en sintonía.
Emocionante y nostálgica. “Una tarde de
verano” empieza con un loop vocal, bellísimamente construido, que logra una
exquisita base vocal en el viejo pero hermoso poema sefardí, que relata la
historia de una joven que se veía mora, pero de España nacida. El timbre y el
rango vocal de Dora en “Porqué Yorash”
es impresionante.
La pieza “Tres morillas” es una hermosura: canta la historia de Axa, Fátima y
Marién. Misteriosa, cantada casi en las penumbras: refleja ese temor que se le
tenía (¿tiene?) a la belleza lozana de las moras en la ciudad de Jaén.
El verdadero punto álgido del
disco viene con el último par de canciones, primero con “Morenica”, cantada magistralmente, uno siente que se no siente la
piel de tanto que se enchina, y mas cuando te dice estos versos: “Morenica a mi me llaman / Yo blanca nací / De pasear galana / Mi color
yo perdí”, que en mi mente quise imaginar las andanzas de Dora en una país
como éste mi México. Finaliza con “Durme”,
una dulce canción de cuna para las niñas, que poco a poco plantea el futuro de
fantasía para ellas y terminar diciendo la sensata advertencia: “lo que hicites con tu padre y con tu madre a
ti te lo facerán”. Mi amiga y mi hermana están por tener bebés, si salen
niñas ambas, trataré de cantarles esto a manera de mi amor por ellas.
El disco se llevó algo de la vida
de Dora, se ve que ella tenía que dejar algo para sus antepasados, tenía que
homenejarlos y venerarlos. Lo logró. Cuando se deja el alma en trabajos como
éste, siempre se tendrá el reconocimiento.
3. "Shrine of New Generation Slaves" de Riverside
Quinto disco de la banda polaca
liderada por el Adonis del prog Mariusz Duda, quien además de ser guapo, toca
el bajo, canta –muy bien- y es el único
letrista. Este disco marca la pauta para que sean considerados los mejores de
esta época, se ven en su elemento y no han dejado de tener una racha ganadora
en la música que componen. Llenan donde van: México, Brasil, Costa Rica, toda
Europa, y la mayoría siguen sin saber de quienes se tratan.
De alguna forma, en este trabajo
Riverside se volvió más accesible y hasta pudiera decir que sus canciones están
listas para la radio con algunas versiones radio edit, pero al mismo refinaron
su calidad instrumental y compositiva, algo que ni siquiera los mas grandes han
hecho.
El título del disco plantea un
tema, y como tema abarca una incógnita básica, la de que es la “nueva
generación de esclavos”, misma que es resuelta con mucha lógica en el primer
track: “The truth is: I am a free man but I can’t enjoy my life”.
La nueva generación de esclavos somos todos. Esclavos al celular, al
materialismo, a las relaciones fugaces, a la religión. "We
never talk when we fall apart" canta el buen Mariusz en “Deprived”.
“The Depth of Self-Delusion” es un baño de sorpresa, nunca escuché a
Riverside tan claro, sin tanta oscuridad, setentero; hay toques de jazz en el piano
de “We got used to us” que nunca
pensé escucharles.
“Celebrity Touch” es un pedazo de canción, te hace menear la cabeza,
headbangear y desear que esté en loop infinito mientras caminas las calles de
cualquier orbe, te da vida, mientras el protagonista narra su sed de ser visto
con una furia que se asemeja a la segunda etapa de rehabilitación de los
adictos a algo. Incorporan plácidamente un teclado hammond a la mezcla. Es
potente, completa.
“Feel Like Falling” es el
contrapeso en la balanza, siendo oscura y progresiva hasta las cacha y en la
que la influencia de Lunatic Soul, el proyecto en solitario de Mariusz Duda, se
deja ver.
Este disco me sorprendió para bien.
Riverside es de mis bandas favoritas del mundo, pero ahora me demostraron que
pueden ser versátiles y seguir siendo ellos. Hay calidad en el mundo.
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2. "Eclipse de Memoria" de la Barranca.
No es un secreto que La Barranca
sea para mí la mejor banda mexicana de rock de todas las que han existido en
este país. Es algo que siempre he dicho. Sus guitarras resuenan de variopintas
maneras: a veces son crimsonianas, a veces a lo Radiohead o a lo Hendrix, y
puedo decir con toda seguridad que han respetado al rock como debe, y sus
letras, aún después de 20 años de trayectoria, siguen hablando de los
conflictos inherentes a ese ente extraño y contradictorio que es el mexicano: un
ser definido por todos, pero resuelto por nadie.
Este disco, octavo en la carrera
de la banda, surge después de un hiato decretado por José Manuel Aguilera
(líder y dueño absoluto de la misma) para presentarse con su proyecto en
solitario denominado Mitocondrias, en el que presentaba canciones clásicas de
la Barranca y experimentó con nuevos sonidos, como las cuerdas y las marimbas. Desde
el primer segundo del disco te das cuenta de la presencia de estos elementos,
volviéndose gratas sorpresas en el devenir del mismo.
El tema que se trata en el disco
se refiere a la oscuridad que a veces se apodera de esa cosa tan selectiva y
enigmática como es la memoria humana, que hace que olvidemos cosas o que las
recuperemos con más brillantez después de cierto periodo de tiempo, con su
consecuente sentimiento de dolor o placer, así como la ilusión de que en
realidad eso es controlado por cada uno de nosotros. Dicho espejismo es
retratado el “El Alma Nunca Deja de
Sentir”, primer tema del disco que marca la pauta en cuanto a la sorpresa
de sonidos que nos esperaremos en este material.
“Ante La Ley” es el sencillo de este disco, que se presenta con
trompetas y trombones a la palestra, dándonos una letra de un alto contenido
político, además de filosófica para algo tan inherente al mexicano como el
hecho de que un policía lo detenga en la calle: “¿Es el bien o es el mal el que trae al oficial que te ofrece un arreglo
seguro?” Simplemente magistral.
“Garzas” cuenta con una guitarra acústica muy de Fairport
Convention, con un ritmo cadencioso, pero que oculta unas guitarras con slider
propias de una canción melancólica de post rock, y como bonus, la Ceci
Toussaint está haciendo la segunda voz.
“Flores de Invierno” es para mí la mejor del disco: la agonía desde el
que ve a un ser querido ser devoradas sus memorias por el Alzheimer o por
cualquier otra enfermedad que afecte la memoria, como el estado de coma o la
amnesia. Es sublime el feeling que le imprime. La primera vez que la escuché no
pude evitar notar que la voz de José Manuel ha mejorado demasiado, y que son
las mejores vocales que ha grabado en toda su carrera. No desafina en una
canción muy exigente para la garganta.
“En Cada Movimiento” y “La
Tercera Joya del Sol” demuestren ese jugueteo con las consolas y los
sonidos a los que José Manuel experimentó en Mitocondrias; la primera es una
canción muy erótica, como de “Princesa Bacana” de Jorge Drexler pero en versión
oscura, y la segunda es una canción que le hace de continuación. La voces
siguen siendo impresionantes para mí.
“Campos de Batalla” parte madres, sacude las ideas: no hay nada más
contundente como el hecho de que te digan que la normalidad va a regresar y con
ella se van a dormir tus sueños. “Sepan
que olvidar también es tener memoria” dice el Martín Fierro al final del
famoso poema argentino que lleva su nombre. José Manuel y la Barranca sacan la
espada y tratan de rebatir es afirmación. El águila debe volar sola.
No puede faltar en el tema de la
memoria, la sensación perpetua del ser humano para que los días no se lleguen y
querer detener el tiempo, en la pieza “Siempre Joven” se refleja ese deseo, y
menciono esta canción por que una persona que yo amo demasiado me dijo que
quería que esta canción fuera la de sus días ante la adversidad por la que
estaba pasando.
Finaliza el disco con la
memorable y rulfiana “El Tiempo es Olvido”
que en el título viene a resumir la fiera venganza del tiempo que hace ver
desecho lo que uno edificó. El causante de la desgracia de Ozymandias. “Bajo el ojo impasible del sol el tiempo es
olvido” nos dice, y después nos sentencia el inminente regreso del PRI al
poder: “Y el pasado regresa vestido de
porvenir”. Hasta el sol se desintegra, José Manuel.
En resumen, este es un discazo,
digno de ir y volver a el, como casi todo lo hecho por la Barranca.
He
escuchado que se le define a La Barranca como “el secreto mejor guardado de
México” y ante discos como éste, de mí, de nosotros depende que la banda sea
más reconocida de lo que ya es. Es
nuestro deber ante las cancionsotas aquí depositadas.
21 de diciembre de 2013
"The Raven That Refused To Sing (And Other Stories)" de Steven Wilson. Mejor disco de 2013
Ya no fui el mismo desde el día
en que Steven Wilson entró a mi vida: tenía yo 20 años y estaba buscando la
forma de decirle adiós a toda forma de mediocridad hasta en mis gustos musicales
y me topé con Porcupine Tree. Ya conocía yo al King Crimson, a Yes y a los
demás clásicos, pero uno a veces quiere dejar las vacas sagradas para las
visitas especiales y con ello evitar el desgaste. En ese entonces, yo creía que
eran lo máximo y cada álbum que sacaban me gustaba más que el anterior.
Entonces Steven Wilson lanzó
“Insurgentes” (el título del disco
denota la intención para con su vida y su música, era, a final de cuentas, su revolución),
yo a este evento le llamo “el principio
de la polarización del rock progresivo moderno”, en este momento Wilson
dejó de ser el líder de una banda que hacía buena música, a una figura que dio
origen a una confrontación entre los fans del género; unos que lo endiosan y
afirman que le dio nueva vida a un género que estaba anquilosado y detenido
desde hacía décadas en las mismas estructuras, y otros que dicen que es solo un
homenajeador glorificado y que ha hecho de su amistad con los viejos dioses del
Prog sólo por mercadotecnia. A partir de ese momento la figura de Wilson es para mí la de un ícono, un osado que acertó al irse en solitario y crear mejor música que la de su banda original. Ya realizada su insurgencia, lanzó el magistral “Grace For Drowning”,
el mejor de su carrera para mí debido a la honestidad con la que se hizo y a
que abrió sus sentimientos ante sucesos que le estaban pasando, como la muerte
de su padre, por ejemplo.
Este año, lanzó “The Raven That
Refused To Sing (And Other Stories)”, que alimenta el lugar común de relacionar
a los cuervos con E.A. Poe, es un disco que amalgama 6 historias de fantasmas o
de terror mientras que rinde tributo al rock progresivo de la época de los
setenta. Para conseguir dicho fin, se hizo acompañar de una banda poderosa,
compuesta por pesos pesados en todas sus líneas: Guthrie Govan en la guitarra;
el carismático Nick Beggs en el bajo y las armonías vocales; Marco Minnemann en
la batería, Adam Holzman en los teclados y pianos y Theo Travis el maestro de
los instrumentos de viento que ha grabado con el mismísimo Robert Fripp.
En este álbum, Wilson mezcla el
pasado con el presente de una manera sofisticada: cada energía y métrica están
bien cuidadas como en antaño, pero con un sonido poderoso que hoy en día se
logra gracias a la tecnología. Y dicha combinación entre pasado y presente en
el sonido del rock progresivo no puede llevarse a cabo sin un talento que
trascienda y venza esa dicotomía, para ello, Wilson incorporó a Alan Parsons al
proyecto como ingeniero de sonido y productor. Talento, amor por el género e
inteligencia hay de sobra en el disco.
El disco empieza con “Luminol”, la
energía es casi desbordante, con un bajo pulsante que mueve tu cuerpo y una
guitarra con el “wah wah” chapotea y juguetea por ahí, la flauta viene a darle
un toque de finura a la pieza, como los últimos toques en el óleo de un paisaje
hermoso y el piano eléctrico viene a corroborar lo dicho en el anterior párrafo,
sientes que estás en una pieza setentera. A los cuatro minutos se minimaliza y
Wilson empieza a cantar. La letra trata sobre una persona que andaba trovando por
las calles, nada lo detiene, ni el sol ni la lluvia ni la nieve, hasta que un
día muere e incluso después de muerto sigue con su rutina, convirtiéndose en un
fantasma, pero ¿acaso no lo fue en vida? ¿Es posible ser un fantasma en vida?
Aquí el tema desde el Teatro
Metropolitan en la Ciudad de México, yo estuve ahí, y contribuí a los aplausos
en armonía con el tema que se escuchan a los dos minutos.
El segundo tema es “Drive Home”, nostálgico
tema cuya palabra que mas la define es “equilibrio”: empieza suave y tranquila,
simple incluso, pero Govan nos hace que la terminemos llorando justo como él
hace llorar a su guitarra. Si alguien me dijera o leyera la frase “un melotrón
que suena a violín” pensaría que está haciendo poesía, esa imagen retumba
bonito en mi cabeza, pero es realidad en este tema. La canción habla sobre la
muerte: una pareja viaja en coche, están enamorados, al minuto siguiente, en un
accidente, ella muere y él queda vivo pero paralítico, el fantasma de su amada
está recordándole constantemente de ese evento, él no puede aceptar esa
realidad y trata de bloquearla.
El tercero en la lista es “Holy
Drinker” que empieza con un piano misterioso, al que se une la guitarra y la
batería como en espasmos de furia, en caos, que se rompen en una rápida
sucesión de acordes. El acompañamiento entre flauta y órgano me recuerda a la
banda holandesa Focus que también es, oh sorpresa, de los setenta. Sigue un
interludio misterioso y terminan con el sello de la casa: una coda que retoma
el ritmo inicial. Esta canción trata sobre un hombre muy religioso, muy creyente
pero que bebe demasiado y el diablo se le aparece para condenarlo gracias a su
vicio.
El tema mas corto del disco,
cronometrando cinco minutos, es “The Pin Drop” es el tema menos progresivo y que
se parece mucho a Porcupine Tree. Incluso a veces a Oceansize, una banda muy buena que ya no existe más. Las armonías
vocales y el estribillo son geniales. Esta canción trata de retratar el hecho
de que en una relación pueden haber muchas tensiones, enojos que se reprimen
hasta el punto en que un episodio banal, como el caer de una aguja puede
desatar un episodio de violencia de género. Cantada desde el punto de vista de la
esposa, nos revela en un principio que está muerta y su cuerpo está flotando en
el río abajo ya que su marido la arrojó a éste después de matarla, en el
trayecto rememora la vida que tuvo con él y que no pudo ser “de la forma en que
el quería que yo fuera”. Desgarrador
El quinto tema, "The Watchmaker" para mí es el más
débil del disco musicalmente, pero poética y líricamente es el más claro, está
hecho en una atmósfera idónea para contar una historia de fantasmas: mansa,
límpida y reposada, con sinestesia hasta pudieras ver la neblina y la noche. Cuenta
la historia del relojero, metido en su oficio toda la vida sin expresar ninguna
clase de emoción; estuvo casado con Eliza durante 50 años, ella muere y su
sombra sigue estando con él, a pesar de que él le confiesa que nunca la amó
pero que aun así la extraña, esa clase de costumbre no la quitas ni después de
la muerte
Al último tenemos la canción mas
triste del disco, la que le da nombre al disco, debo confesar que lloré cuando
la escuché por vez primera: es melancólica, el piano y el sintetizador recrean
una atmósfera como en el video de abajo: solitaria y con mucho frío, que te
envuelve. Es desgarrador y esperanzador a la vez, llena de lamentos y súplicas
que se enchina la piel. Nuestro protagonista hace que te empatices con él, es
un viejo que ya no le queda mas por vivir y está esperando su muerte. Recuerda
un tiempo de su niñez, que quiso mucho a su hermana, pero ella murió siendo muy
joven. Al ver un cuervo en su jardín, él cree ver la manifestación del espíritu
de su hermana y que el canto de ese cuervo le devolvería una vida antes ida. Es
hermosa.
Este disco es una obra de arte, no tanto como “Grace
For Drowning”, pero definitivamente mejor que muchas otras propuestas en este
género o en otro. Es un disco preciso, con la belleza de la tristeza que
siempre Wilson trata de plasmar. Es infinitamente recomendable
18 de diciembre de 2013
No está quedando de mi anterior vida
No queda nada de mi anterior
vida, en el lapso de un año y medio – quizá más – mi mente ha respondido de
forma hostil a lo que han querido meterme en esta ciudad del letargo, donde la
izquierda es inexistente, donde te quieren convertir en un bulto que trabaja,
en una esponja que repite lo que dice Don Rober mientras grita gol en el
estadio hecho en la tumba de un bosque.
Y Yo quise eso. No lo quiero más.
Poco a poco veo como era yo
antes: un ente totalmente desconocido ahora que lo recuerdo: un cegado, alguien
que veía con recelo a los pobres y a los que protestaban, alguien inteligente
que tenía mucho “éxito” con las mujeres:
sexo y ligues casi diario, aunque ya a la distancia, estoy casi seguro que era
por la configuración de una ciudad que hace atractivo a un joven soltero
despilfarrador de menos de 30 con un trabajo tomando decisiones en el Gobierno
y que ganaba 25 mil al mes. Eso da seguridad a la mujer regia tan interesada en
lo material.
Tenía un fuerte sentido del
repudio a la corrupción, me indignaba mucho cuando pasaba una injusticia aún
dentro de mi casa, traumas de la infancia hubo varios, pero más en la
adolescencia, sea lo que sea, aún no se cómo explicar el hecho de haberme
metido a estudiar Derecho, el ser abogado. No tiene explicación, pero sin
embargo, es fecha que aún me gusta y lo quiero ejercer aunque me cague de
miedo.
Había conocido a Pedro, a Liz,
Dan y toda esa gente, pero mantenía mi distancia, me decía que yo estaba bien
sólo cotorreando con ellos, me decía que yo era feliz, que iba a tener toda la
materialidad que quisiera. Pero me fui comprometiendo con ellos, mas con Pedro
por estar en la misma ciudad; conocí a gente gracias a el: a Kevin, a Zindu, al
Hueso, a David, personas hermosas que cambiaron mi vida. De David conocí a
Franco, a Zaría y a Sol. Gente talentosa y gente loca. Gente que me despertaron
esto que yo tenía dentro. Personas que me hicieron leer y que me hicieron sentir
que Monterrey es una falsedad: un oasis con pequeña belleza pero igual que un
espejismo de falso.
Y ante esa falsedad, con un grado
exagerado de grandilocuencia y un exacerbado sentido del drama me decidí hacer
lo que dijo alguna vez Malcom Lowry (mi escritor favorito): “Algún día
encontraré una tierra corrompida hasta la ignominia donde los niños
desfallezcan por falta de leche, una tierra desdichada e inocente y gritare:
‘haré de este un buen lugar por obra mía’”. Y lo he hecho y seguiré haciendo:
he organizado cuatro conciertos incluso saliendo perdiendo, de mis amigos, para
traer algo más de alegría, de cultura, de visión a esta ciudad agonizante.
Y funcionó: el día del primer
concierto no cabía ni un alma: ese día sentí que algo dentro de mí moría y otra
cosa surgía, que se desataron una serie de eventos que aún no se han detenido…
Le doy muchas vueltas a las
cosas, todas las versiones encuentran sitio en mi mesa, los algoritmos se
superponen pero coinciden en mi cabeza en que a veces me siento muy viejo para
este despertar: muy joven para huir, muy viejo para soñar, que perdí tiempo y
que el castigo por ello es la no realización de mis sueños y/o proyectos que
tengo por ahora. Lucho contra mi cerebro todos los días, lucho contra todas las
variantes que se aglutinan en mi cabeza y que minan mi confianza, pero es parte
del proceso, supongo.
Parte de esos eventos y de estar
conociendo mas gente a mi vida trajo la cereza del pastel, la chispa que encendió
en el cigarro. Una chica de 21 años que me sorprendió con la forma de ver la
vida: estuvo a punto de decirme que no iba a verme, le hice reacomodar sus
defensa con lo primero que le dije, platicamos horas, después estuve tentado a
besarla y sigue sosteniendo que escanee con mi mirada lasciva todo su cuerpo el
primer día que la vi. Llegó para quedarse: su entrada en mí fue avasalladora,
intoxicante, llena de ideas nuevas y sorpresivas para mí: le aprendí más de lo
que he aprendido a mujeres que incluso le doblaban la edad.
Machismo, libertad,
desprendimiento, sexo, amor. Ella fue el revulsivo que necesitaba en este
marasmo entre el nacimiento y la eliminación de mi yo anterior.
Poco a poco fui despidiéndome de hábitos
al dejarla entrar en mi vida. Fui dejando ir a gente, de una en una, personas
que me recordaban a mi anterior yo se
fueron alejando, fueron quedándose en el olvido. Me gané mucho odio. Reflexioné
y me di cuenta de que yo he sido causante de mucho daño, he utilizado a las
personas para mis fines que generalmente eran vacíos, banales.
También he ayudado a muchas
personas, pero siento que a veces lo hacía por mi ego, por sentir que no me
controlaran, por probar que podía salirme con la mía, por escupirle al sistema,
etcétera. ¿Será que me quito méritos? Mejor dejo esa pregunta porque eso sería
motivo de un libro incluso.
Me paro a ver que es lo que
escribí y no le encuentro forma pero no me importa porque me está sirviendo
para explayarme y sacar todo, nada pasa filtrado ni revisado.
Dejé mi trabajo, por fin, no
estar supeditado a un horario, a un jefe, a protocolos de burocracia encasillada
en el desperdicio de energía y decidí a lanzarme por mi cuenta en este mundo de
la abogacía que no se porque tanto me gusta. Ya en esta etapa de mi vida no sé
mucho de la práctica por fuera de los juzgados, solo de la interior y me da un buen
de miedo ser responsable de los problemas de la demás gente, ayudarlos a
resolverlos, pero yo se que con experiencia y cursos lo lograré. Es uno de los
eventos mas significativos de mi vida. Mayo de 2013 y con el todo lo que esto
conlleva y creo que si no pasa como sucedió, al menos yo seguiría ahí ahora.
Pero hubiera renunciado nada mas empezando Enero. Era inevitable y parte es
culpa de ella por que me sentí que el momento de buscar esto es ahora y no
estarme lamentando por no hacerlo. Mi mente debe ser libre, siendo objetivos si
no tan libre, lo menos manipulable posible por lo menos.
Seguí desprendiéndome de gente en
cantidades aceleradas, a ser mas crítico, ser ese ser insoportable que hace
preguntas incisivas, “¿Cómo has cambiado?” siguen diciéndome de manera a veces
lamentada, a veces contenta, a veces agresiva… La prueba de oro para este nuevo
paradigma en mi vida fue que corté todo lazo con Lorraine, la canadiense, la
mujer con la que viví por un lapso de tiempo y que fui feliz: vive en Buenos
Aires y todos los días dice que me extraña y que ningún argentino es como yo a
pesar de que veo por Feisbuc que se la pasa de “diez puntos” (sus palabras)
siempre; yo lo seguía el juego y siempre nos mandábamos fotos. Ya no más. Le
dije por lo que estaba pasando y lloró, se enojó, pero no importa, lo
entenderá. Uno tiene que continuar con esto. Así que dije adiós. Ese día supe
que me había enamorado de Mariana.
Días después pasó en la vida de
ella la mayor tragedia que alguien puede tener, algo que le derrumbó todo pilar
de un desarrollo mas o menos normal. La mayor inspiración para ser como ella
es. Su ejemplo se derrumbó y cayó en las manos de la muerte.
Ese evento la colisionó y me
llenó de impotencia el no poder estar con ella de la forma que yo siempre
quise. Ella es de las personas mas importantes de mi vida, la que creo que no
dejaré ir a menos que ella quiera y no estuve ahí, la distancia me mata, es una
distancia que trato de matar con los días y que el año que entra la derrumbaré
aunque me cueste.
Ahora está enfocando sus baterías
en ser ella, en redescubrirse, y yo lo entiendo. La historia entre nosotros no
quiero que termine y de mi no depende. Yo estoy para apoyar y necesito estar bien
para que ella no se preocupe por mi.
López Obrador habla del “basurero
de la historia”, concepto comunista equivalente a “La Chingada”: ese lugar intangible
y muy lejano al que iban a parar todos los proyectos desechados y personas
apestadas.
Yo hablo del “basurero de su
memoria”, no quiero que ella me envíe a él.
He escuchado y leído como se
expresa de sus exes y no me gustaría que hiciera lo mismo conmigo. No si sea
ego, quizá lo es, pero no quiero que pase eso cuando yo me siento mejor que
todos ellos, estoy plenamente convencido de ello.
Así que a ser yo y terminar de
juntar todos mis pedazos hasta hacer el hombre que siento que estoy destinado a
hacer. Quiero estar bien, saber cosas. La felicidad está en saber y a la vez
no. La felicidad son momentos que tengo planeado hacer con ella…
17 de diciembre de 2013
Tu canto en el mío
Tengo tus piernitas en un rincón de mi salvapantallas...
Tengo tu sonrisa en mi celular
Tengo tu voz en mi cabeza.
Tengo una rabia que se endereza
Y la promesa de que todo se va a reivindicar
4 de julio de 2013
En la nueva oficina
Estoy aquí, en este local, a media tarde, solo, en la oficina donde puse mi computadora que el licenciado Miguel Aguillón tuvo a bien darme la oportunidad.
Hace poco no veía la cuesta de la desesperación, no sentía hacia donde viraba mi vida, pero hablando con el lic apenas (¡)el sábado(!), hoy, siendo jueves ya estoy casi instalado en este lugar que espero sea mi vida próximamente.
No sé mucho sobre litigar, desconozco muchas materias, ya que la vida que llevaba me lo impedía y yo no hice nada para aprender, nuestros cerebros piensan sobre nuestros futuros yo como un ente desconocido, y por ende, no se preocupa por hacer que agarremos las armas que nos van a ayudar. Siento que mi vida anterior, a nivel de conocimientos, ha sido desperdiciada y no merece la pena volverla a recordar. Merece la pena recordar todo lo que hice con el sueldo obtenido de ello, todo lo que logré: mis salidas, los conciertos que organicé, los viajes que me permitieron conocer y acercarme a gente que de otra forma no hubiera conocido, a eso siempre le daré gracias.
Ahora, estoy del otro lado, en la alternidad y buscando la forma de ser mejor en esto del derecho que tiene mucho de apasionante (había llegado al punto en que lo había olvidado), puedo casi decir que estoy eliminando todo atisbo de duda sobre esa interrogante que punzaba sobre el motivo de porque estudié lo que había estudiado. Creo a veces que me irá bien y a veces que no. Estoy pisando camino incierto y me gusta, sé que una vez que empiece con lo que tengo de Librado no habrá vuelta atrás: vendrán mas y mas asuntos de parte de el si le resuelvo bien. y otros mas con la ayuda del Licenciado Aguillón, que dicho sea de paso, es un tipazo: una persona que me sorprendió mucho su forma de ver las cosas, es casi como yo las veo, con la misma opinión sobre el dinero y la cultura, tanto que hasta en los escritos acordamos ponerles la leyenda "El arte humaniza a la sociedad". Espero estar de socio con el muchos años, y que aprendamos juntos muchas nuevas cosas.
Sé que tengo la cabeza para este reto, la facilidad y la palabra, solo es cuestión de quitarme ese pánico escénico que me atrofia a veces, sé que puedo sobresalir y manejar mi libertad, mis tiempos, mis entradas y salidas.
Esta entrada la hice toda sin mirar atrás, sin corregir y llena de esperanza en el futuro venidero.
22 de junio de 2013
El Enemigo - Antón Chéjov
Es
de noche. La criadita Varka, una chiquilla de trece años, mece en la cuna al
niño y le canturrea:
Duerme, duerme, niño lindo, que viene el coco...
Una
lamparilla verde encendida ante el icono alumbra con luz débil e incierta.
Colgados a una cuerda que atraviesa la habitación se ven unos pañales y un
pantalón negro. La lamparilla proyecta en el techo un gran círculo verde; las
sombras de los pañales y el pantalón se agitan, como sacudidas por el viento,
sobre la estufa, sobre la cuna y sobre Varka.
La
atmósfera es densa. Huele a piel y a sopa de col.
El
niño llora. Está afónico hace tiempo de tanto llorar, pero sigue gritando
cuanto le permiten sus fuerzas. Diríase que su llanto no va a acabar nunca.
Varka
está muerta de sueño. A pesar de todos sus esfuerzos, sus ojitos se cierran y,
por más que intente evitarlo, da cabezadas. Apenas puede mover los labios;
siente su cara como de madera y su cabeza pequeñita como la de un alfiler.
Duerme, duerme, niño lindo...
Balbucea.
Se
oye el canto monótono de un grillo escondido en una grieta de la estufa. En el
cuarto inmediato roncan el maestro y el aprendiz Afanasy. La cuna, al mecerse,
gime quejumbrosamente. Todos estos ruidos se mezclan con el canturreo de Varka
en una música adormecedora, que es grato oír desde la cama. Pero Varka no puede
acostarse, y la musiquilla la exaspera, pues le da sueño y ella no puede
dormir; si se durmiese, los amos le pegarían.
La
lamparilla verde está a punto de apagarse. El círculo verde del techo y las
sombras se agitan ante los ojos entrecerrados de Varka, en cuyo cerebro medio
dormido nacen vagos recuerdos.
La
muchacha ve correr por el cielo nubes negras que lloran a gritos, como niños de
pecho. Pero el viento no tarda en barrerlas, y Varka ve un ancho camino, lleno
de lodo, por el que transitan, en fila interminable, coches, gentes con talegos
a la espalda y sombras. A uno y otro lado del camino, envueltos en la niebla,
hay bosques. De pronto, las sombras y los caminantes de los talegos se tienden
en el lodo.
-¿Por
qué hacéis eso?-les pregunta Varka.
-¡Para
dormir!-contestan-. Queremos dormir.
Y
se duermen como lirones.
Cuervos
y urracas, posados en los alambres del telégrafo, ponen gran empeño en
despertarlos.
Duerme, duerme, niño lindo...
canturrea
Varka entre sueños.
Momentos
después sueña hallarse en casa de su padre. La casa es angosta y oscura. Su
padre, Efim Stepanov, fallecido hace tiempo, se revuelca por el suelo. Ella no
lo ve, pero oye sus gemidos de dolor. Sufre mucho-de no se sabe qué
enfermedad-; no puede hablar. Jadea y rechina los dientes.
-Bu-bu-bu-bu...
La
madre de Varka corre a la casa señorial a decir que su marido está muriéndose.
Pero ¿por qué tarda tanto en volver? Hace largo rato que se ha ido y debía
estar de vuelta ya.
Varka,
recostada en la estufa, sueña que sigue oyendo quejarse y rechinar los dientes
a su padre.
Mas
he aquí que se acerca gente a la casa. Se oye trotar de caballos. Los señores
han enviado al joven médico a ver al moribundo. Entra. No se le ve en la
obscuridad, pero se le oye toser y abrir la puerta.
-¡Encended
alguna luz!-dice.
-¡Bu-bu-bu!-responde
Efim, rechinando los dientes.
La
madre de Varka va y viene por el cuarto buscando cerillas. Reina el silencio
durante unos instantes. El doctor saca del bolsillo una cerilla y la enciende.
-¡Espere
un instante, señor doctor!-dice la madre.
Sale
corriendo y vuelve en seguida con un cabo de vela.
Las
mejillas del moribundo están rojas, sus ojos brillan, sus miradas parecen
hundirse extrañamente agudas en el doctor, en las paredes.
-¿Qué
te pasa, muchacho?-le pregunta el médico, inclinándose sobre él-. ¿Hace mucho
que estás enfermo?
-¡Estoy
en las últimas, excelencia!-contesta, con mucho trabajo, Efim-. No me hago
ilusiones...
-¡Vamos,
no digas sandeces! Ya verás cómo te curas...
-Gracias,
excelencia; pero bien sé yo que no hay remedio... Cuando la muerte llama a la
puerta, es inútil luchar contra ella...
El
médico reconoce detenidamente al enfermo y declara:
-Yo
no puedo hacer nada. Hay que llevarle al hospital para que le operen. Pero sin
pérdida de tiempo. Aunque es ya muy tarde, no importa; te daré cuatro letras
para el doctor y te recibirá. ¡Pero en seguida, en seguida!
-Señor
doctor, ¿y cómo lo llevaremos?-dice la madre-. No tenemos caballo.
-No
importa; hablaré a los señores y para que os dejen uno.
El
médico se va, la vela se apaga y de nuevo se oye el rechinar de dientes del
moribundo.
-Bu-bu-bu-bu...
Media
hora después se detiene un coche ante la casa; lo envían los señores para
llevar a Efim al hospital. A poco momentos el coche se aleja, conduciendo al
enfermo.
Pasa,
al cabo, la noche y sale el Sol. La mañana es hermosa, clara. Varka se queda
sola en casa; su madre se ha ido al hospital a ver cómo sigue el marido.
Se
oye llorar a un niño. Se oye también una canción:
Duerme niño bonito...
A
Varka le parece que la voz que canta es su propia voz. Su madre no tarda en
volver. Se persigna y dice:
-¡Acaban
de operarlo, pero ha muerto! ¡Que Dios lo tenga en su gloria !... El doctor
dice que ha sido operado demasiado tarde; que debía haberse hecho hace mucho
tiempo antes.
Varka
sale de la casa y se dirige al bosque. Pero, de pronto, siente un tremendo
manotazo en la nuca. Se despierta y ve con horror a su amo, que le grita:
-¡Ah,
sinvergüenza! ¡El niño llorando y tú durmiendo!
Le
da un tirón de orejas; ella sacude la cabeza, como para ahuyentar el sueño
irresistible y empieza de nuevo a balancear la cuna, canturreando con voz
ahogada.
El
círculo verde del techo y las sombras siguen produciendo un efecto adormecedor
sobre Varka, que, cuando su amo se va, torna a dormirse. Y empieza otra vez a
soñar.
Ve
de nuevo el camino enlodado. Infinidad de gente, cargada con talegos, yace
dormida en tierra. Varka quiere acostarse también; pero su madre, que camina
con ella, no la deja; ambas se dirigen a la ciudad en busca de trabajo.
-¡Una
limosnita, por el amor de Dios!-implora la madre a los caminantes-. ¡Tened
compasión de nosotros, buenos cristianos!
-¡Dame
el niño!-grita de pronto una voz que le es muy conocida-. ¡Ya te has dormido
otra vez dormida, sinvergüenza!
Varka
se levanta bruscamente, mira en torno suyo y se da cuenta de la realidad: no
hay camino, ni caminantes, ni su madre está junto a ella; sólo ve a su ama, que
ha venido a darle el pecho al niño.
Mientras
el niño mama, Varka, de pie, espera que acabe. El aire empieza a azulear tras
los cristales; el círculo verde del techo y las sombras van palideciendo. La
noche le cede paso a la mañana.
-¡Toma
el niño!-ordena a los pocos minutos el ama, abotonándose la camisa-. Siempre
está llorando. ¡No sé qué le pasa!
Varka
coge al niño, lo acuesta en la cuna y empieza otra vez a mecerlo. El círculo
verde y las sombras, menos perceptibles a cada instante, no ejercen ya influjo
sobre su cerebro. Pero, sin embargo, tiene sueño. Su necesidad de dormir es
imperiosa, irresistible. Apoya la cabeza en el borde de la cuna, y balancea el
cuerpo al mismo ritmo del el mueble, para despabilarse; pero los ojos se le
cierran y siente en la frente un peso plúmbeo.
-¡Varka,
enciende la estufa!-grita el ama, al otro lado de la puerta.
Es
de día. Hay que comenzar el trabajo.
Varka
deja la cuna y corre por leña a la porchada. Se anima un poco; es más fácil
resistir el sueño andando que sentado.
Lleva
leña y enciende la estufa. La niebla que envolvía su cerebro se va disipando.
-¡Varka,
prepara el samovar!-grita el ama.
Varka
empieza a encender astillas, pero su ama la interrumpe con una nueva orden:
-¡Varka,
límpiale los chanclos al amo!
Varka,
mientras limpia los chanclos, sentada en el suelo, piensa que sería delicioso
meter la cabeza en uno de aquellos zapatones para dormir un rato. De pronto, el
chanclo que estaba limpiando crece, se infla, llena toda la estancia. Varka
suelta el cepillo y empieza a dormirse; pero hace un nuevo esfuerzo, sacude la
cabeza y abre los ojos cuanto puede, para evitar que los trastos alrededor
sigan moviéndose y creciendo.
-¡Varka,
ve a lavar la escalera!-ordena el ama, a voces-. Está tan sucia que cuando sube
un parroquiano se me cae la cara de vergüenza.
Varka
friega la escalera, barre las habitaciones, enciende después otra estufa, va
varias veces a la tienda. Son tantos sus quehaceres, que no tiene un momento
libre.
Lo
que más esfuerzo le cuesta es permanecer de pie, inmóvil, ante la mesa de la
cocina, mondando patatas. Su cabeza se inclina, sin que ella lo pueda evitar,
hacia la mesa; las patatas cobran formas fantásticas; su mano no puede sostener
el cuchillo. Sin embargo, es preciso no dejarse vencer por el sueño, pues allí
está el ama, gorda, malévola, chillona. Hay momentos en que le acomete a la
pobre muchacha una violenta tentación de tenderse en el suelo y dormir, dormir,
dormir...
Varka,
mirando cómo las tinieblas enlutan las ventanas, se aprieta las sienes, que se
siente como de madera, y sonríe de un modo estúpido, sin ningún motivo. Las
tinieblas acarician sus ojos y hacen renacer en su alma la esperanza de poder
dormir.
Aquella
noche hay visitas en la casa.
-¡Varka,
enciende el samovar!-grita el ama.
El
samovar es muy pequeño, y para que todos puedan tomar té hay que encenderlo
cinco veces.
Luego
Varka, en pie, espera órdenes, fijos los ojos en los visitantes.
-¡Varka,
ve por vodka! Varka, ¿dónde está el sacacorchos? ¡Varka, limpia un
arenque!
Por
fin las visitas se marchan. Se apagan las luces. Los amos se acuestan.
-¡Varka,
mece al niño!-es la última orden.
El
grillo canta en la estufa. El círculo verde del techo y las sombras vuelven a
agitarse ante los ojos medio cerrados de Varka y a envolverle el cerebro en una
niebla.
Duerme, niño bonito...
canturrea
la muchacha con voz soñolienta.
El
niño berrea tanto que está a dos dedos de encanarse.
Varka,
medio dormida, sueña con el ancho camino enlodado, con los caminantes de las
talegas, con su madre, con su padre moribundo. No puede darse cuenta de lo que
pasa en torno suyo. Sólo sabe que algo la paraliza, pesa sobre ella, le impide
vivir. Abre los ojos, tratando de inquirir qué fuerza, qué potencia es ésa, y
no saca nada en limpio. Agotada, mira el círculo verde, las sombras... En este
momento oye gritar al niño y se dice: «Ese es el enemigo que me impide vivir.»
El
enemigo es el niño.
Varka
se echa a reír. ¿Cómo no se le ha ocurrido hasta ahora una idea tan sencilla?
Completamente
absorbida por tal idea, se levanta y, sonriendo, da algunos pasos por la estancia.
La llena de gozo pensar que va a librarse al punto del niño enemigo. Lo matará
y podrá dormir todo lo que quiera.
Riendo,
guiñando los ojos, se acerca con pasos sigilosos a la cuna y se inclina sobre
el niño.
Con
las dos manos le atenaza el cuello. El niño se pone azul, y a los pocos
instantes muere.
Varka,
entonces, alegre, feliz, se tiende en el suelo y se queda dormida al instante,
en un sueño muy profundo...
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