17 de diciembre de 2013
Tu canto en el mío
Tengo tus piernitas en un rincón de mi salvapantallas...
Tengo tu sonrisa en mi celular
Tengo tu voz en mi cabeza.
Tengo una rabia que se endereza
Y la promesa de que todo se va a reivindicar
4 de julio de 2013
En la nueva oficina
Estoy aquí, en este local, a media tarde, solo, en la oficina donde puse mi computadora que el licenciado Miguel Aguillón tuvo a bien darme la oportunidad.
Hace poco no veía la cuesta de la desesperación, no sentía hacia donde viraba mi vida, pero hablando con el lic apenas (¡)el sábado(!), hoy, siendo jueves ya estoy casi instalado en este lugar que espero sea mi vida próximamente.
No sé mucho sobre litigar, desconozco muchas materias, ya que la vida que llevaba me lo impedía y yo no hice nada para aprender, nuestros cerebros piensan sobre nuestros futuros yo como un ente desconocido, y por ende, no se preocupa por hacer que agarremos las armas que nos van a ayudar. Siento que mi vida anterior, a nivel de conocimientos, ha sido desperdiciada y no merece la pena volverla a recordar. Merece la pena recordar todo lo que hice con el sueldo obtenido de ello, todo lo que logré: mis salidas, los conciertos que organicé, los viajes que me permitieron conocer y acercarme a gente que de otra forma no hubiera conocido, a eso siempre le daré gracias.
Ahora, estoy del otro lado, en la alternidad y buscando la forma de ser mejor en esto del derecho que tiene mucho de apasionante (había llegado al punto en que lo había olvidado), puedo casi decir que estoy eliminando todo atisbo de duda sobre esa interrogante que punzaba sobre el motivo de porque estudié lo que había estudiado. Creo a veces que me irá bien y a veces que no. Estoy pisando camino incierto y me gusta, sé que una vez que empiece con lo que tengo de Librado no habrá vuelta atrás: vendrán mas y mas asuntos de parte de el si le resuelvo bien. y otros mas con la ayuda del Licenciado Aguillón, que dicho sea de paso, es un tipazo: una persona que me sorprendió mucho su forma de ver las cosas, es casi como yo las veo, con la misma opinión sobre el dinero y la cultura, tanto que hasta en los escritos acordamos ponerles la leyenda "El arte humaniza a la sociedad". Espero estar de socio con el muchos años, y que aprendamos juntos muchas nuevas cosas.
Sé que tengo la cabeza para este reto, la facilidad y la palabra, solo es cuestión de quitarme ese pánico escénico que me atrofia a veces, sé que puedo sobresalir y manejar mi libertad, mis tiempos, mis entradas y salidas.
Esta entrada la hice toda sin mirar atrás, sin corregir y llena de esperanza en el futuro venidero.
22 de junio de 2013
El Enemigo - Antón Chéjov
Es
de noche. La criadita Varka, una chiquilla de trece años, mece en la cuna al
niño y le canturrea:
Duerme, duerme, niño lindo, que viene el coco...
Una
lamparilla verde encendida ante el icono alumbra con luz débil e incierta.
Colgados a una cuerda que atraviesa la habitación se ven unos pañales y un
pantalón negro. La lamparilla proyecta en el techo un gran círculo verde; las
sombras de los pañales y el pantalón se agitan, como sacudidas por el viento,
sobre la estufa, sobre la cuna y sobre Varka.
La
atmósfera es densa. Huele a piel y a sopa de col.
El
niño llora. Está afónico hace tiempo de tanto llorar, pero sigue gritando
cuanto le permiten sus fuerzas. Diríase que su llanto no va a acabar nunca.
Varka
está muerta de sueño. A pesar de todos sus esfuerzos, sus ojitos se cierran y,
por más que intente evitarlo, da cabezadas. Apenas puede mover los labios;
siente su cara como de madera y su cabeza pequeñita como la de un alfiler.
Duerme, duerme, niño lindo...
Balbucea.
Se
oye el canto monótono de un grillo escondido en una grieta de la estufa. En el
cuarto inmediato roncan el maestro y el aprendiz Afanasy. La cuna, al mecerse,
gime quejumbrosamente. Todos estos ruidos se mezclan con el canturreo de Varka
en una música adormecedora, que es grato oír desde la cama. Pero Varka no puede
acostarse, y la musiquilla la exaspera, pues le da sueño y ella no puede
dormir; si se durmiese, los amos le pegarían.
La
lamparilla verde está a punto de apagarse. El círculo verde del techo y las
sombras se agitan ante los ojos entrecerrados de Varka, en cuyo cerebro medio
dormido nacen vagos recuerdos.
La
muchacha ve correr por el cielo nubes negras que lloran a gritos, como niños de
pecho. Pero el viento no tarda en barrerlas, y Varka ve un ancho camino, lleno
de lodo, por el que transitan, en fila interminable, coches, gentes con talegos
a la espalda y sombras. A uno y otro lado del camino, envueltos en la niebla,
hay bosques. De pronto, las sombras y los caminantes de los talegos se tienden
en el lodo.
-¿Por
qué hacéis eso?-les pregunta Varka.
-¡Para
dormir!-contestan-. Queremos dormir.
Y
se duermen como lirones.
Cuervos
y urracas, posados en los alambres del telégrafo, ponen gran empeño en
despertarlos.
Duerme, duerme, niño lindo...
canturrea
Varka entre sueños.
Momentos
después sueña hallarse en casa de su padre. La casa es angosta y oscura. Su
padre, Efim Stepanov, fallecido hace tiempo, se revuelca por el suelo. Ella no
lo ve, pero oye sus gemidos de dolor. Sufre mucho-de no se sabe qué
enfermedad-; no puede hablar. Jadea y rechina los dientes.
-Bu-bu-bu-bu...
La
madre de Varka corre a la casa señorial a decir que su marido está muriéndose.
Pero ¿por qué tarda tanto en volver? Hace largo rato que se ha ido y debía
estar de vuelta ya.
Varka,
recostada en la estufa, sueña que sigue oyendo quejarse y rechinar los dientes
a su padre.
Mas
he aquí que se acerca gente a la casa. Se oye trotar de caballos. Los señores
han enviado al joven médico a ver al moribundo. Entra. No se le ve en la
obscuridad, pero se le oye toser y abrir la puerta.
-¡Encended
alguna luz!-dice.
-¡Bu-bu-bu!-responde
Efim, rechinando los dientes.
La
madre de Varka va y viene por el cuarto buscando cerillas. Reina el silencio
durante unos instantes. El doctor saca del bolsillo una cerilla y la enciende.
-¡Espere
un instante, señor doctor!-dice la madre.
Sale
corriendo y vuelve en seguida con un cabo de vela.
Las
mejillas del moribundo están rojas, sus ojos brillan, sus miradas parecen
hundirse extrañamente agudas en el doctor, en las paredes.
-¿Qué
te pasa, muchacho?-le pregunta el médico, inclinándose sobre él-. ¿Hace mucho
que estás enfermo?
-¡Estoy
en las últimas, excelencia!-contesta, con mucho trabajo, Efim-. No me hago
ilusiones...
-¡Vamos,
no digas sandeces! Ya verás cómo te curas...
-Gracias,
excelencia; pero bien sé yo que no hay remedio... Cuando la muerte llama a la
puerta, es inútil luchar contra ella...
El
médico reconoce detenidamente al enfermo y declara:
-Yo
no puedo hacer nada. Hay que llevarle al hospital para que le operen. Pero sin
pérdida de tiempo. Aunque es ya muy tarde, no importa; te daré cuatro letras
para el doctor y te recibirá. ¡Pero en seguida, en seguida!
-Señor
doctor, ¿y cómo lo llevaremos?-dice la madre-. No tenemos caballo.
-No
importa; hablaré a los señores y para que os dejen uno.
El
médico se va, la vela se apaga y de nuevo se oye el rechinar de dientes del
moribundo.
-Bu-bu-bu-bu...
Media
hora después se detiene un coche ante la casa; lo envían los señores para
llevar a Efim al hospital. A poco momentos el coche se aleja, conduciendo al
enfermo.
Pasa,
al cabo, la noche y sale el Sol. La mañana es hermosa, clara. Varka se queda
sola en casa; su madre se ha ido al hospital a ver cómo sigue el marido.
Se
oye llorar a un niño. Se oye también una canción:
Duerme niño bonito...
A
Varka le parece que la voz que canta es su propia voz. Su madre no tarda en
volver. Se persigna y dice:
-¡Acaban
de operarlo, pero ha muerto! ¡Que Dios lo tenga en su gloria !... El doctor
dice que ha sido operado demasiado tarde; que debía haberse hecho hace mucho
tiempo antes.
Varka
sale de la casa y se dirige al bosque. Pero, de pronto, siente un tremendo
manotazo en la nuca. Se despierta y ve con horror a su amo, que le grita:
-¡Ah,
sinvergüenza! ¡El niño llorando y tú durmiendo!
Le
da un tirón de orejas; ella sacude la cabeza, como para ahuyentar el sueño
irresistible y empieza de nuevo a balancear la cuna, canturreando con voz
ahogada.
El
círculo verde del techo y las sombras siguen produciendo un efecto adormecedor
sobre Varka, que, cuando su amo se va, torna a dormirse. Y empieza otra vez a
soñar.
Ve
de nuevo el camino enlodado. Infinidad de gente, cargada con talegos, yace
dormida en tierra. Varka quiere acostarse también; pero su madre, que camina
con ella, no la deja; ambas se dirigen a la ciudad en busca de trabajo.
-¡Una
limosnita, por el amor de Dios!-implora la madre a los caminantes-. ¡Tened
compasión de nosotros, buenos cristianos!
-¡Dame
el niño!-grita de pronto una voz que le es muy conocida-. ¡Ya te has dormido
otra vez dormida, sinvergüenza!
Varka
se levanta bruscamente, mira en torno suyo y se da cuenta de la realidad: no
hay camino, ni caminantes, ni su madre está junto a ella; sólo ve a su ama, que
ha venido a darle el pecho al niño.
Mientras
el niño mama, Varka, de pie, espera que acabe. El aire empieza a azulear tras
los cristales; el círculo verde del techo y las sombras van palideciendo. La
noche le cede paso a la mañana.
-¡Toma
el niño!-ordena a los pocos minutos el ama, abotonándose la camisa-. Siempre
está llorando. ¡No sé qué le pasa!
Varka
coge al niño, lo acuesta en la cuna y empieza otra vez a mecerlo. El círculo
verde y las sombras, menos perceptibles a cada instante, no ejercen ya influjo
sobre su cerebro. Pero, sin embargo, tiene sueño. Su necesidad de dormir es
imperiosa, irresistible. Apoya la cabeza en el borde de la cuna, y balancea el
cuerpo al mismo ritmo del el mueble, para despabilarse; pero los ojos se le
cierran y siente en la frente un peso plúmbeo.
-¡Varka,
enciende la estufa!-grita el ama, al otro lado de la puerta.
Es
de día. Hay que comenzar el trabajo.
Varka
deja la cuna y corre por leña a la porchada. Se anima un poco; es más fácil
resistir el sueño andando que sentado.
Lleva
leña y enciende la estufa. La niebla que envolvía su cerebro se va disipando.
-¡Varka,
prepara el samovar!-grita el ama.
Varka
empieza a encender astillas, pero su ama la interrumpe con una nueva orden:
-¡Varka,
límpiale los chanclos al amo!
Varka,
mientras limpia los chanclos, sentada en el suelo, piensa que sería delicioso
meter la cabeza en uno de aquellos zapatones para dormir un rato. De pronto, el
chanclo que estaba limpiando crece, se infla, llena toda la estancia. Varka
suelta el cepillo y empieza a dormirse; pero hace un nuevo esfuerzo, sacude la
cabeza y abre los ojos cuanto puede, para evitar que los trastos alrededor
sigan moviéndose y creciendo.
-¡Varka,
ve a lavar la escalera!-ordena el ama, a voces-. Está tan sucia que cuando sube
un parroquiano se me cae la cara de vergüenza.
Varka
friega la escalera, barre las habitaciones, enciende después otra estufa, va
varias veces a la tienda. Son tantos sus quehaceres, que no tiene un momento
libre.
Lo
que más esfuerzo le cuesta es permanecer de pie, inmóvil, ante la mesa de la
cocina, mondando patatas. Su cabeza se inclina, sin que ella lo pueda evitar,
hacia la mesa; las patatas cobran formas fantásticas; su mano no puede sostener
el cuchillo. Sin embargo, es preciso no dejarse vencer por el sueño, pues allí
está el ama, gorda, malévola, chillona. Hay momentos en que le acomete a la
pobre muchacha una violenta tentación de tenderse en el suelo y dormir, dormir,
dormir...
Varka,
mirando cómo las tinieblas enlutan las ventanas, se aprieta las sienes, que se
siente como de madera, y sonríe de un modo estúpido, sin ningún motivo. Las
tinieblas acarician sus ojos y hacen renacer en su alma la esperanza de poder
dormir.
Aquella
noche hay visitas en la casa.
-¡Varka,
enciende el samovar!-grita el ama.
El
samovar es muy pequeño, y para que todos puedan tomar té hay que encenderlo
cinco veces.
Luego
Varka, en pie, espera órdenes, fijos los ojos en los visitantes.
-¡Varka,
ve por vodka! Varka, ¿dónde está el sacacorchos? ¡Varka, limpia un
arenque!
Por
fin las visitas se marchan. Se apagan las luces. Los amos se acuestan.
-¡Varka,
mece al niño!-es la última orden.
El
grillo canta en la estufa. El círculo verde del techo y las sombras vuelven a
agitarse ante los ojos medio cerrados de Varka y a envolverle el cerebro en una
niebla.
Duerme, niño bonito...
canturrea
la muchacha con voz soñolienta.
El
niño berrea tanto que está a dos dedos de encanarse.
Varka,
medio dormida, sueña con el ancho camino enlodado, con los caminantes de las
talegas, con su madre, con su padre moribundo. No puede darse cuenta de lo que
pasa en torno suyo. Sólo sabe que algo la paraliza, pesa sobre ella, le impide
vivir. Abre los ojos, tratando de inquirir qué fuerza, qué potencia es ésa, y
no saca nada en limpio. Agotada, mira el círculo verde, las sombras... En este
momento oye gritar al niño y se dice: «Ese es el enemigo que me impide vivir.»
El
enemigo es el niño.
Varka
se echa a reír. ¿Cómo no se le ha ocurrido hasta ahora una idea tan sencilla?
Completamente
absorbida por tal idea, se levanta y, sonriendo, da algunos pasos por la estancia.
La llena de gozo pensar que va a librarse al punto del niño enemigo. Lo matará
y podrá dormir todo lo que quiera.
Riendo,
guiñando los ojos, se acerca con pasos sigilosos a la cuna y se inclina sobre
el niño.
Con
las dos manos le atenaza el cuello. El niño se pone azul, y a los pocos
instantes muere.
Varka,
entonces, alegre, feliz, se tiende en el suelo y se queda dormida al instante,
en un sueño muy profundo...
7 de junio de 2013
Las comparaciones ¿nunca son buenas?
Comparación:
1. f. Examen que se hace a las cosas o a las personas para establecer sus semejanzas y diferencias.
2. Parecido o relación que se establece entre dos elementos.
3. Figura retórica que consiste en identificar dos entidades por compartir una o varias características
Esta es la definición de la palabra "comparación" según la RAE, cuando se usa en forma de una figura literaria, puede también llamarse símil, donde se hace una relación entre un objeto o persona real con otro alegórico o real. Es una forma muy básica de hacer que la gente entienda un concepto que quieres trasmitir: al ligar el concepto de alguien tímido diciendo que es parecido a una avestruz, das en el clavo con lo que quieres decir en un tiempo corto (requisito indispensable para la lengua hablada, que se rige por el principio de la inmediatez).
Su uso -como todo lo que usa el ser humano- también puede ser usado para destruir una cosa o persona, o por lo menos denostarla, haciendo el daño que solo las palabras hacen. Tal vez por eso esté en el inconsciente colectivo la frase "las comparaciones nunca son buenas"...
Por eso yo pregunto, ¿y si una comparación hace que te sientas tan mal que te decidas a mejorar? ¿que tal si ves que una mujer con evidente mejor forma que la tuya coquetea con tu novio? ¿si un tipo tiene mejor aspecto sin camisa que tú y está dentro del alcance de tu pareja? ¿porqué no hacer algo al respecto aunque sea mejorar un poco? La peor comparación es la que haces tu mismo en tu fuero interno: es la mas cruel y a la vez la mas fácil de lograr que hagas un cambio, pero se descarta porque estamos a acostumbrados a que nos suavicen las cosas (los gobiernos nos tratan como idiotas o como niños, los meseros nos consienten, las empresas nos tratan bien para que compremos y un largo etcetera), dejando de lado que a veces una cruda verdad es mas efectiva que miles de mentiras bonitas. Eso frena los avances de una vida mejor, una vida que está secuestrada por la sociedad de consumo y la banalidad del posmodernismo, que prioriza el sedentarismo físico y emocional porque eso genera dinero a las personas que lo codician. Manteniendote en ese estado, generan sus ganancias.
Ahora, ¿han visto que proclaman a todos los vientos que todos los seres humanos son únicos e indivisibles y que a la vez, el colectivo dice que sólo dos cosas iguales pueden compararse entre sí? ¿Porqué hacemos una comparación de cosas y no de personas? Se puede esgrimir lo dicho arriba, que somos únicos y diferentes todos entre sí, que las personas son personas y que no hay que objetivizarlas, pero es lo que han venido haciendo políticos, publicistas, encuestadoras e incluso empresas farmacéuticas: para ellos somos súbditos, consumidores, números y clientes; además seamos honestos: cuando vamos en el metro, o en el camión o en el carro, no vemos a otras personas diferentes unas a otras, vemos una masa a la cual nos metemos, es mas ni siquiera vemos a las otras personas a los ojos, son entes que se mueven y que no nos importan, pero cuando uno trata de hacer comparaciones de repente todos se ponen púdicos...
Es que "no puedes comparar peras con manzanas" dice el repetido lugar común para quedarnos en la pereza de lo habitual y el enaltecimiento de las fragmentaciones, ello bajo la bandera del "cada quien" (las dos palabras que retratan la cara mas habitual del posmodernismo). Bajo el "cada quien" argumentos son rotos y descartados, dejando de lado oportunidades mayores de tener un aprendizaje, hacer conciencia y por ende mejorar como persona. Ejemplo banal: en el Tuiter hay personas que comparten un gusto musical parecido al mío, ellos dicen que un disco es mejor al que yo digo, y al tratar de establecer razones me salen con el "es cada quien lo experimenta a su manera", siendo que son del mismo género musical, con casi los mismo adeptos, y usan los mismos instrumentos y hasta con los mismos tipos de arreglos. Lo que me hace enojar de usar esa frase es que en esencia es cierto que cada quien lo experimenta a su manera, contra eso no puedes discutir, pero en realidad se usa como una tangente para evadir una discusión que pudiera edificar que como una defensa hacia la libertad subjetiva.
"No puedes comparar peras con manzanas"
Un día me dormí con esa frase rondando por mi cabeza y soñé que la principal noticia en las redes sociales y los diarios era que científicos alemanes especializados en ingeniería genética, habían creado una fruta producto de la combinación entre peras y manzanas, "Applear" le llamaron en inglés y en español no podían ponerse de acuerdo, ya que combinar "manpera" o "mancera" pudo confundirse con "mámpara" o con el apellido del actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal, respectivamente.
Dicho acontecimiento causó un cataclismo en la psique de las personas de este país y quizá de otros que hablen esta lengua y tengan la frase acuñada, porque... ¿de qué sirve una frase que te prohíbe comparar peras con manzanas cuando ya se realizó un acto del ser humano que las combinó efectivamente? La frase fue automáticamente descartada y la gente comenzó poco a poco a tomar conciencia de que sí era posible hacer las comparaciones, incluso tomar elementos de una cosa para ponerla en otra y hacerla mejor, la gente se dio cuenta de que lo puro no existe más y que un país rico puede compararse en un país pobre si tenemos la cabeza suficiente y la paciencia para encontrar aspectos comparables. La educación mexicana mejoró al usarse métodos comparativos en asignaturas "coco" como las matemáticas y ciencia con modelos surcoreanos adaptados para tenochcas, en salud se usaron tratamientos que médicos cubanos estuvieron investigando y que beneficiarían a la población, la corrupción disminuía al establecer controles gringos y generarse el escarnio popular inherente a los mismos... y todo por un logro de la ciencia que vino a tumbar tabúes (como todos los logros de la ciencia)
"No puedes comparar peras con manzanas"
Un día me dormí con esa frase rondando por mi cabeza y soñé que la principal noticia en las redes sociales y los diarios era que científicos alemanes especializados en ingeniería genética, habían creado una fruta producto de la combinación entre peras y manzanas, "Applear" le llamaron en inglés y en español no podían ponerse de acuerdo, ya que combinar "manpera" o "mancera" pudo confundirse con "mámpara" o con el apellido del actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal, respectivamente.
Dicho acontecimiento causó un cataclismo en la psique de las personas de este país y quizá de otros que hablen esta lengua y tengan la frase acuñada, porque... ¿de qué sirve una frase que te prohíbe comparar peras con manzanas cuando ya se realizó un acto del ser humano que las combinó efectivamente? La frase fue automáticamente descartada y la gente comenzó poco a poco a tomar conciencia de que sí era posible hacer las comparaciones, incluso tomar elementos de una cosa para ponerla en otra y hacerla mejor, la gente se dio cuenta de que lo puro no existe más y que un país rico puede compararse en un país pobre si tenemos la cabeza suficiente y la paciencia para encontrar aspectos comparables. La educación mexicana mejoró al usarse métodos comparativos en asignaturas "coco" como las matemáticas y ciencia con modelos surcoreanos adaptados para tenochcas, en salud se usaron tratamientos que médicos cubanos estuvieron investigando y que beneficiarían a la población, la corrupción disminuía al establecer controles gringos y generarse el escarnio popular inherente a los mismos... y todo por un logro de la ciencia que vino a tumbar tabúes (como todos los logros de la ciencia)
29 de mayo de 2013
En medio de los caminos...
Estoy retomando este blog. Es difícil, estuve posponiendolo muchos días, muchas veces le di la vuelta o porque estaba Twitter y la gran inmediatez de la modernidad desbocada hace que mitigue mis sentimientos muchas veces en dicha red social.
La verdad es que retomo este blog (del cual me siento secretamente orgulloso) con el intento de plasmar de un jalón lo último que pasó en vida de trascendencia: me corrieron del trabajo. No entraré en detalles porque ya los he contado miles de veces y los he recorrido miles de veces en mi cabeza, pero la realidad es que me fui de la forma en que menos esperaba: súbitamente y sin aviso de por medio.
Siempre fantaseaba con irme y dedicarme a muchas cosas diferentes dentro de las muchas fantasías -muchas sin sentido- que yo solo me hacía, y no veía la forma para cuando irme a seguir con una vida mejor (sin saber como sería), pero esto no lo tenía en mente, supongo que era la única forma de enrolarme en esta nueva etapa: a la fuerza y de chingazo...
Ahora estoy a la deriva, sin un plan B, sin otra cosa que hacer mas que mirar que voy a hacer. Sin saber a donde ir, ni por donde empezar. Jamás había estado así en la vida, siempre era el tipo que tiene un plan para todo, una salida, una forma de hacer que todo se vuelva a mi favor... no esta vez.
Ese trabajo no era un trabajo difícil a decir verdad. Era difícil por los hijos de puta que metían mano cada vez que se les antojaba y tenía que lidiar con ellos, por la cantidad de mierda política que teníamos que tolerar, por la irracionalidad y las demandas carentes de lógica que pretendieran que hicieramos, pero las hice. Las hice y saqué provecho enorme de dicho trabajo: me fui de viaje y estuve muchas veces con la banda del DF, con Mariana, con Sara, con Kevin, Zindu, Franco, Zaría y demás, organicé tres conciertos, traje cierta cultura y estuve de espectador en otros tantos con el salario de ese trabajo, vi la muralla caerse, a Steven Wilson y a Porcupine Tree. Hice lo que pude con lo que tenía, "se intenta con lo que se cuenta" dice una canción de Buena Fe y yo contaba con un sueldo fijo, una inquietud por ver el lado artístico de este país y mi entorno, el lado cultural en mi vida, por tener este pensamiento, y lo intenté, de regreso la vida me dio mucho amor, sí, AMOR en toda la palabra, amor y risas, lo repartí y lo recibí en grandes cantidades.
Ahora... ahora siento que tengo una oportunidad única a mis pies, una oportunidad para hacer lo que yo quiera y tratar de vivir la vida como he querido vivirla siempre: libre y dueño de mi tiempo y mis cosas, sé que eso me traerá contratiempos, dudas y momentos amargos, incluso pequeñas disputas con familia y amigos, pero lo lograré y lo conseguiré, porque todas las cosas que he hecho hasta ahora las he sacado adelante. Tengo mucha cabeza para todo. Un día leeré esto y me acordaré de esto en alguna forma, ya sea buena o mala, pero definitivamente sonreiré...
7 de octubre de 2012
7 de Octubre. ¿Por qué la gallina cruzó la calle?
¿Por qué la gallina cruzó la calle?
Platón: Porque buscaba el bien.
Aristóteles: Esta en la naturaleza de las gallinas cruzar la carretera.
Marx: Era una inevitabilidad histórica.
Moises: Y Dios bajo de los cielos y le dijo a la gallina: Cruza la carretera. Y la gallina cruzó y todos se regocijaron.
Saddam Hussein: Fue un acto de rebelión no provocado y el que lanzásemos 50 toneladas de gas nervioso estuvo plenamente justificado.
Ronald Reagan: Se me olvidó.
Capitan Kirk: Para ir donde ningún gallina ha llegado jamas.
Hipocrates: Debido a un exceso de humores en su páncreas.
Martin Luther King: Veo un mundo en el que todos las gallinas serán libres de cruzar la carretera sin que sus motivos se cuestionen.
Bill Clinton: La gallina no cruzo la carretera. Repito, la gallina no cruzo la carretera.
Maquiavelo: La cuestión es que la gallina cruzo la carretera. ¿A quien le importa por que? El fin de cruzar la carretera justifica cualquier motivo.
Freud: El hecho de que estés preocupado porque la gallina cruce o no la carretera revela tu inseguridad sexual.
Bill Gates: Acabo de lanzar el GallinaOffice 2000, que no solo cruza carreteras, sino que pone huevos, archiva tus documentos importantes y cuadra tus cuentas.
Darwin: A lo largo de grandes periodos de tiempo, las gallinas han sido seleccionadas naturalmente de modo que ahora tienen una disposición genética a cruzar carreteras.
Einstein: Si la gallina ha cruzado la carretera o la carretera se ha movido debajo de la gallina depende de tu marco de referencia.
Buda: Preguntar eso niega tu propia naturaleza de gallina.
Hemingway: Para morir. Bajo la lluvia.
Homero Simpson: Gallina... asada... con naranjas... mmmm...
Shakespeare: Cruzar o no cruzar, esa es la cuestión.
Homero: Porque así era su destino.
Nostradamus: Un día, en algún lugar, una gallina cruzará la carretera y todos se preguntaran porque.
Hitler: Esa gallina pudo cruzar la calle y hacer todo lo que quisiera porque no era judía.
Woody Allen: ¿Por que gallinas? ¡¡Nooo!! Hay otros problemas de más importancia. Seguro un divorcio tiene mayores consecuencias afectivas en la....
John Lennon: Nosotros decimos dale UN CHANCE a la gallina.
Cristobal Colon: La gallina estaba descubriendo un nuevo lado de la carretera.
Donald Trump: ¿Y que? Le pague para que lo hiciera.
Alfred Hitchcock: No sé, pero nunca le des la espalda a una gallina.
Jung: Si un gallina cruza la carretera en el medio de un desierto y nadie esta ahí para verlo... ¿realmente la gallina cruzó la carretera?
U.S. Marines: Si esa gallina no cruza la carretera, ¿quien lo hara?
Neil Armstrong: No solo es un paso para la gallina, sino para toda la gallinera.
Jim Morrison: La gallina tuvo un largo y prolongado desorden de los sentidos.
Fox Mulder: La gallina penso que la verdad estaba al otro lado de la carretera.
Descartes: La gallina se dijo: Cruzo, luego soy gallina.
Dante: La gallina, al cruzar la carretera, esta ascendiendo del 5º círculo infernal al 4º círculo, cuando ya tuvo que cruzar un río, una montaña, un hormiguero, un mar, una planicie y la tierra.
Gabriel Garcia Marquez: La gallina Buendia le dijo a Pollaco Buendia que se encontraria con Pollito Buendia II que era el sobrino de Polluelo Buendia que vivía con la gallina Melquiades al otro lado de la carretera en Macondo, perdón, en Gallinondo.
Forrest Gump: Quizás pensaba como yo, pero según ellla: La vida es como una caja de bombones, aunque la gallina se refería a esta frase como la vida es como una caja de gusanos, bueno, el caso es que nosotros no somos extraños pues ya nos presentamos. Yo le dije Mi nombre es Forrest, Forrest Gump, y ella vino y me dijo: Mi nombre es Gallina, Gallina Gump. Quizás éramos o algo así, aunque yo no lo creo, porque como mi mama solía decir, los animales solo son primos de otros animales, así que yo decidí que quizás solo era una coincidencia de que cuando a mi tatara-tatara-tatara-tatarabuelo decidió apellidar a mi familia Gump, entonces el tatara-tatara-tatara-tatarabuelo de ese gallina estaba caminando por ahí y como el no tenia como nombrar a su familia, decidió pedir prestado nuestro apellido. O quizás fue mi tatara-tatara-tatara-tatarabuelo el que le robo el apellido a la gallina. Con cosas tan antiguas uno nunca sabe. Bueno, creo que llego mi autobús. ¿Ya nos habíamos presentado?
Nietzsche: Estaba danzando en anillos de fuego obsesionado por su voluntad de poder... Asi hablo Gallitustra.
Sun-Tsu: Esa gallina cruzo la carretera porque leyó mi libro titulado EL ANTIGUO ARTE DE CRUZAR CARRETERAS.
Obi-Wan Kenobi: Porque la fuerza estaba con la gallina.
Steven Spielberg: Esa es la historia de la gallina que cruzó la carretera y al otro lado encontró unos dinosaurios, ¿no?
Da Vinci: ¿Ves? Si mi helicóptero hubiera funcionado, esa gallina no hubiera cruzado la carretera, hubiera VOLADO sobre ella.
Elvis: Porque estaba siendo perseguido por un PERRO DE CAZA.
Jacques Cousteau: El instinto animal de las gallinas la obligó a sentir curiosidad y un extraño deseo de conocer nuevos horizontes.
Area 51: Tenemos un caso de emergencia: un Gallina Mutante del Espacio con Instinto de Cruzar Carreteras (PMEICC) en un Código Rojo No. 143. El gallina quiere escapar a su planeta de Xaarlt con los planos secretos de nuestra ONU. Captúrenla con armas XL EEESRTG de tipo 94 a precision Ublorth. Advertencia: Las balas de protonio no harán efecto en la gallina. ¡¡Disparen a matar!!
911: Si la gallina es un psicópata armado, presione 1. Si esta haciendo obras viales presione 2. Si la gallina cortó el tráfico presione 3. Si la gallina fue atropellada, echela a la basura.
Profesor de Primaria: Porque quería llegar al otro lado.
Profesor de Secundaria: Aunque se los explique, queridas bestias, no podrán entenderlo.
Profesor de Facultad: Para saber por que el pollo cruzó la carretera (tema que se incluirá en el parcial) lean los apuntes desde la página 2 a la 3050
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
